
Hoy vuelve a ser once. Cuánto me molestan los malditos onces. Hoy, que es once, te escribo. Como llevo haciendo ya demasiados años de ausencia y recuerdo melancólico.
Ay, hijo, si supiera qué decirte y cómo. Ojalá el paso de tantos días, meses, años no hubiera teñido todo de inconsistencia.
Mándanos serenidad, paciencia y esperanza.
Te queremos.









