
¿Dónde estás, hijo?
Desde casa, desde este final de curso ya sin clases, te envío, te enviamos, cariños. Ojalá los recibas. A veces pierdo el resuello y me falta el ánimo.
Es difícil ser tres. Añoro los tiempos en ser cuatro parecía fácil y era lo normal,
Pero, en fin, sigo, seguimos. Poco más puedo escribirte. Con este bochorno apenas eso es lo que somos capaces de conseguir,
No dejes de cuidarnos, porfa, Rodrigo.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









