Queridos Reyes Magos

En esta mañana de sueños infantiles te pienso y te llamo, Rodrigo. Desde tu estrella de cascabeles y risas, por favor, envíanos magia y alegría para este año que empieza, como todos desde que te arrancaron de nuestro lado, sin ti.

Hubo un tiempo en que papá y yo fuimos vuestros reyes y ahora se va llegando el de serlo vosotros, tu hermano y tú, con vuestros hijos. No renunciamos a verte en ese papel, cariño. Sé tú nuestro rey mago celestial. Hasta que volvamos a encontranos.

2018

Una fecha nueva, catorce ya, en que tú no estás. Me enfada mirar hacia el pasado y ver cuánto tiempo nos hemos perdido tu compañía. Estos años tenían que haber sido los de tu década de los veinte, tus estudios, amistades, amores, viajes, trabajos… Lo han sido con crisis y altibajos para tu hermano, y no para ti. Lo fueron para tus amigos y conocidos, pero a ti te fueron robados. Es injusto.

Ha pasado un siglo desde la última nochevieja, tu disfraz de mago, las fotos a tantos amigos nuevos  que nos enseñaste encantado y que terminamos conociendo en persona por culpa de  una banda de fanáticos asesinos.

Empieza otro año sin ti y procuramos encontrarle sentido a esta existencia absurda desde que no estás. 

Te extrañamos mucho, Rodrigo. No dejes de pasarte por esta casa tuya, espéranos en el mundo intermedio de los sueños. 

Parece que estos días te escribo mucho 

Estas vacaciones tienen un filo melancólico insospechado y diferente. Cada tiempo es especial, por lo que veo. Y tecleo en el móvil, desde el insomnio de los despertares tempranos, unas frases que pretenden conjurar la pena de tu ausencia.

Hoy volvemos a disfrutar de una reunión familiar y aun con eso no puedo desprenderme de una  sensación de solitario desasosiego.

Mañana despediremos el 2017 con tu hermano, y eso porque B tiene guardia. Puede que más adelante, otros años venideros, simplemente cenemos solos papá y yo. Ya sabes que no es una festividad que hayamos celebrado nunca mucho.

Vamos juntos en tu busca. Ojalá no tengamos que caminar separados, hijo. No dejes de echarnos una mano, una ayudita,  un vistazo y una sonrisa, por favor.

Cómputos de fin de año 

Es tiempo de echar la vista atrás y contemplar el 2017. Catorce navidades llevamos ya sin ti. Hemos perdido la sensación de tu compañía, hace mucho que no andas por la casa y es tu hermano el que todavía parece trotar por las escaleras, aunque vive ya casi dos años independiente.

Estuvimos juntos veintiuna navidades. Estos cómputos me incomodan, pero no puedo evitarlos. Ni pensar que puede llegar el momento en que tu vida con nosotros sea un período pequeño y lejano por comparación. Tus apenas veintiuno frente a mis cincuenta y ocho marcan una proporción de uno a tres. Pero sería a cuatro si alcanzo los ochenta. Y me molesta infinitamente la brevedad de tu vida, que yo habría cambiado por la tuya sin dudarlo un instante.

Entre las mil sensaciones que me asaltan cuando te pienso, además de las lágrimas que ahora mismo enturbian mi escritura, he captado a veces que tú estás bien y hasta te consideras afortunado de haber llegado pronto al lugar o estado,  no sé, que ahora te acoge. Ojalá sea algo más que una trampa de mi psique. Porque te quiero libre y feliz, esperándonos.

Montones de abrazos, Rodrigo. Por favor, vuela alto y échanos un vistazo amoroso durante las fiestas.

De mi muro en FB hace unos años 

Esta canción me sigue emocionando. Es perfecta para el día después de las reuniones familiares con sillas vacías.

«Sí, mi corazón siempre estará donde esté tu corazón si tú no dejas de luchar» » Y nunca pierdas la ilusión, nunca olvides que al final habrá un lugar para el amor »

Vela por mis sueños, hijo, y yo intentaré no llorarte. Y una noche la tristeza se irá sin avisar. No te olvido, cariño.

LA VIDA ES BELLA NOA Y MIGUEL BOSE «CON LETRA»

UNA CANCIÓN PRECIOSA CON UNA ACTUACIÓN…

youtube.com

26 de diciembre 

Aunque hoy tenía que trabajar y estaba cansado,  anoche tu hermano intentaba mantener la Navidad un poco más. Porque – decía –  se acababa a ojos vistas, se nos iba como arena entre las manos. Me hizo pensar.

Os quiero mucho a los dos, uno en cada universo 🌌 Os he cuidado mientras fuisteis niños, pero ahora sois vosotros los que me enseñáis a mí. Os vais convirtiendo en mis maestros. 

Nochebuena 

Es imposible no sentir que nos robaron la Navidad. Te aseguro que no hacemos escenas de melodrama, y que tu nombre ha salido sólo en la conversación con tu hermano, de vuelta ya de la cena en casa de Ela. Todo fluye con aparente normalidad. 

Pero nos faltas tú. 

Vacaciones de Navidad 

Alegría por disponer de unos días de descanso. Morriña porque tú no estás en estas fechas tan especiales. Así son siempre nuestras navidades desde que tuviste que marcharte, se te llevaron a la fuerza.

Pero luchamos, hijo. Peleamos contra la melancolía. En tu nombre, contigo en el corazón, por tu hermano, que se merece unas fiestas felices.

No te olvidamos, Rodrigo. Te queremos. Mil abrazos, risas, besos y canciones navideñas, por favor, sigue guiando nuestros pasos.

Una flor de pascua 

Me acerqué un momento a vuestra sepultura con un detalle floral. Leí el nombre del abuelo: Feliz Navidad, papá -le dije. Y luego el de mi madre. Después el tuyo, Rodrigo. Finalmente, el del tío Carlos. En orden inverso os pensaba y leía, de abajo a arriba, mientras dejaba la pequeña maceta y recolocaba las hojas rojas de la planta con cuidado y cariño.

Han pasado muchos años, podría parecer  que la serenidad es ya siempre mi compañera. Pero me rompí. La emoción me impedía hablar, las lágrimas brotaban por su cuenta y tuve que irme a llorar al coche.

Solo eso hijo. Que os quiero. Que vuestras sillas vacías duelen. Que nunca os olvidamos.

Nos volveremos a encontrar.