20 de junio y ola de calor

¿Dónde estás,  hijo?

Desde casa, desde este final de curso ya sin clases, te envío, te enviamos, cariños. Ojalá los recibas. A veces pierdo el resuello y me falta el ánimo.

Es difícil ser tres. Añoro los tiempos en ser cuatro parecía fácil y era lo normal,

Pero, en fin, sigo, seguimos. Poco más puedo escribirte.  Con este bochorno apenas eso  es lo que somos capaces de conseguir,

No dejes de cuidarnos, porfa, Rodrigo.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Ahora, ayer, mañana

Aquí seguimos. A veces, enfadados; a veces, tristes. Querido Rodrigo, qué largo es este sendero, y qué tortuoso. Ojalá estés guiándonos, ojalá nos esperes a la vuelta del recodo, hijo. Porque se hace muy cansado.

Quizá es que necesitamos ya unas vacaciones. Ojalá sea solo eso.

Mientras tanto, te envío millones de risas, cariños, abrazos y juegos. No nos olvides, por favor. Nosotros siempre te nombramos y queremos.

Siempre, siempre, siempre.

11 de junio de 2026

Aquí estamos, Rodrigo, 22 años y 3 meses después, recordando los días 11, echándote de menos.

Nos vamos haciendo viejos y tú sin venir a casa, sin terminar tus estudios, sin formar una familia… todo sin ti.

Te escribo entre la rabia y la estupefacción, la pena y el desencanto.

Ojalá me leas, me mires y me sigas, hijo. Por favor.

Mándanos mas ayuda. Y consuelo. Serenidad y ganas de vivir.

Porque continuar sin ti es difícil y dan ganas de rendirse.

Millones de abrazos de oso:Mamá.

Junio ya

Hola, hoy solo te pongo unas frases y ya continúo después,  cuando sea posible. Tenemos obligaciones de la Aso.

Y las asumimos por ti, que conste.

A veces es cansado. Pero lo que se hace por amor se mantiene.

Nos vemos esta tarde. Porfa, ayuditas y cariños: Mamá,

UNAS HORAS DESPUÉS: Todo sigue bien. Terminamos agotados, pero contentos. Y es que seguimos peleando por ti, los otros 192, los dos mil heridos. Y por la memoria verdadera de lo que os sucedió.

Aunque pasen los años, ya 22 y casi tres meses,  nos duele tu ausencia. Nos duele mucho la injusta separación,  la crueldad de las mentiras interesadas, la enormísima falta de humanidad de los asesinos y la de los que quisieron tapar sus responsabilidades.

Es siempre demasiado doloroso.

En estos días de visita papal, seguro que te acercas con la tía Pepita, y las abuelas, ay, Rodrigo, por aquí. Ojalá fuese posible. Ojalá pudiera verte, veros,

Por favor, no nos olvides, hijo. Porque nosotros no te olvidamos.

Más abrazos, más besos, mas millones de cariños: Mamá,

Sábado 30 de mayo de 2026

Te escribo temprano,  como ya es costumbre,  Rodrigo. Las ventanas abiertas dejan pasar el ruido sordo del tráfico,  lo que indica que sopla viento del noroeste. También se oye trinar a algunos pájaros,

Se ha instalado el calor, estamos en fiestas, y nos puede el cansancio. A ver si el finde nos alcanza para descansar.

El próximo sábado tenemos la Asamblea,  y la visita del Papa. Ay, cómo lo habría disfrutado la tía Pepita… Después, espero,  un poco de tranquilidad. ¿Y tú? Nada nos consuela de tu ausencia.  Nada ocupa el hueco que dejaste,  solo el cariño que te tenemos,  hijo.

Y con ese amor seguimos.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Sábado, calor y cumpleaños

Aquí estamos, hijo, viviendo sin tu compañía, lo más serena y conscientemente que podemos.

Mañana es tu cumpleaños. Haces 43. Aunque no estés.

Y parecen un sueño los años contigo. Me da rabia esta maldita y escasa permanencia.

También se pierden en la niebla mis cursos de profe. Aunque los recuerdo con cariño.La vida es así de inconsistente.

Finalmente yo misma me diluyo, porque ya me queda mucho menos por vivir de lo que tengo recorrido.

Pero, aun así, no importa. Te queremos. Te llevamos siempre con nosotros. Tú, por favor, cuídanos.

Besos: Mamá, Papá y G.

Puente de San Isidro

Buenos días, Rodrigo. Te anoto estas impresiones desde el rinconcito de las orquídeas, mirando al jardín, este sábado tranquilo.

Estamos descansando mucho,  desde el jueves, la fiesta de Getafe. Es un puente largo. Y aunque lo pasamos en casa, nos viene fenomenal la desconexión,

Lo único diferente  es que comeremos hoy con tu hermano.  Ojalá fuese también contigo,  pero,  ya ves, no estás,

Y eso es todo. Simple vida cotidiana.

Te queremos,  eso sí.  Muchísimo. Siempre.

Abrazos de oso: Papá,  Mamá y Gonzalo.

11 de mayo

Veintidós años y dos meses, como una condena, así llevamos el cómputo del tiempo sin ti.

Vivimos sin ti.

Para siempre sin ti.

Da mucha rabia.

Por la locura y maldad de unos. Por las estúpidas decisiones de otros.

Hoy seguimos llorando tu ausencia injusta.

Y te seguimos queriendo.

Mayo sigue

Todo sigue,  en una rueda incansable, menos tú, hijo. Y me molesta, me enfada muchísimo.

Aquí andamos los tres, sin ti. Terriblemente solos sin ti.

Ojalá nos veas. Ojalá nos cuides. Ojalá volvamos a vernos.

Escribo, leo, viajo, continúo viviendo. Y me parece muy injusto hacerlo sin ti.

Porfa, Rodrigo, dinos dónde estás, para que podamos ir a buscarte.

Abrazos de oso. Libros. Canciones y juegos. Todos para ti. No te olvidamos. No nos olvides. Te queremos: Papá, Mamá y G.

2 de mayo

Hoy es mi cumple. Hoy comeremos con tu hermano. Me hago viejita y tú todavía sin llegar a casa, Rodrigo. Te esperamos con todas nuestras fuerzas, pero no volviste. La casa es enorme sin vosotros. Sin ti.

Te echamos muchísimo de menos.

Porfa, cariño,  no dejes de ayudarnos.

Millones de abrazos de oso: Mamá,