Ya febrero

Se pasan las semanas casi sin sentir, mientras se aproxima de nuevo el aniversario; redondo esta vez, lejanísimo en la consciencia colectiva; casi sueño, pesadilla tremenda, para tu pobre familia, Rodrigo.

Vivimos lo más serena y honestamente que podemos.

Pero nos sigues faltando.

No nos olvides, cariño. Te queremos.

Y vamos a buscarte.

El tiempo vuela

Son las ocho de la mañana y te escribo desde la buhardilla, como tantas veces estos años sin ti, Rodrigo.

Se acaba enero, tempus fugit, y tenemos marcadas fechas importantes en cada mes, no nos envuelve el tedio, te lo aseguro, hijo. Así, poniéndonos hitos, vivimos lo mejor que se nos ocurre. Te echamos siempre en falta. Añoramos la familia que fuimos y la que ya nunca seremos porque nos faltas tú, tu pareja, tus circunstancias, tus hijos…

Eso es todo. A lo lejos, alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se conforma con haberte perdido...

Sin embargo, seguimos resistiendo. Contigo. Con tu hermano. Por vosotros dos.

Siempre con tu hermano

Hola, Rodrigo, cariño, ¿qué tal estás? Ayer me despisté, pero nunca es tarde y te escribo hoy, domingo. Estuvimos juntos los tres y, cuando eso pasa, somos cuatro; porque tú, a tu modo, también estás.

Simplemente comimos y charlamos un ratuco. Es una gran ventaja estar tan cerca como para vernos cuando nos apetezca, pero no tanto como para invadir nuestras respectivas cotidianidades. Así es perfecto.

Sigo escribiendo y presentando mi último libro. Papá vuelve al trabajo después de disfrutar los últimos días de vacaciones de 2023. Y hacemos ya la cuenta atrás, pues le quedan pocos meses para jubilarse, por fin. Y aunque la cercanía del vigésimo aniversario nos incomoda, intentamos vivir con serenidad estos días, semanas, meses hasta entonces.

Tú, por favor, no dejes de cuidarnos. Porfa, porfa, porfa. Millones de abrazos, hijo querido. Y de besos. Y de canciones. Y de libros…

Mediados de enero

Miro la foto de la nevadona, Filomena, que fue por estas fechas, y me acuerdo de Juancar, y de ti, Rodrigo. Qué melancólico dolor de ausencia…

Vamos acumulando pérdidas y cada vez estamos más solos, y no llegan los relevos…

Por favor, hijo, sigue cuidándonos.

11 de enero de 2024

A dos meses del vigésimo aniversario, te pienso, hijo.

Fueron muy cortos los veinte contigo y muy largos los de tu ausencia.

Te seguimos echando muchísimo de menos.

Día de Reyes 2023

En unas horas iremos a felicitar a Ela por su cumpleaños. Será la última cita navideña y, como siempre, te echaremos en falta.

Seguimos contigo en el corazón.

No dejes de venir y nunca dejaremos de ser cuatro.

Feliz día de Reyes, Rodrigo.

Se acaba 2023

Hola, Rodrigo, cariño. Te escribo desde la buhardilla y el último sábado de 2023. Qué vértigo saber que tú no estás con nosotros desde 2004, nunca consigo aceptarlo, comprenderlo del todo.

Vimos a Ela el día 24, y a tu tía y primos el 25. Las fiestas son tristonas sin ti. Ojalá hubiera peques que las alegrasen, pero nos toca lidiar con esa ausencia también.

Papá y yo peleamos por no perder la esperanza vital. De momento, tenemos ilusión por los viajes. Ya veremos en el futuro, cuando los problemas de la vejez nos impidan disfrutarlos. Pero, por encima de todo, lo que nos falta es tu compañía. Lo que duele. Para lo que no hay solución alguna.

Te echamos muchísimo de menos, hijo.

Pasaremos solos la Nochevieja, ya sabes que no somos de mucha celebración de fin de año. Hasta ahora, siempre venía tu hermano a cenar y luego se iba a la fiesta. Esta vez él y B se dejarán caer a la hora del vermú. Ya te contaré qué tal esta novedad novedosa.

Ojalá me leas, Rodrigo. Ojalá me estés esperando en la última vuelta del camino. Te quiero siempre, a pesar de todo.

No te olvidamos, hijo; no nos olvides tú, por favor.

Millones de abrazos de oso: Papá y Mamá.

Nochebuena y Navidad de 2023

Buenos días desde la buhardilla. Ya pronto serán las fiestas. Tristonas. Sosas. Siempre sin ti. Poco puedo contarte en especial. Seguimos juntos y bien, que es lo importante, nostalgias a un lado.

A ver qué tal salen las cosas celebrándolo todo aquí, en casita. No dejes de venir, Rodrigo, que somos muy, muy pocos.

Abrazos gigantes, canciones y juegos, risas, música, comidas y regalos. Contigo hasta el infinito.

16 de diciembre de 2023

Egipto era tu viaje soñado. Fuimos sin ti. Quizá estuviste a nuestra sombra, sin saberlo nosotros; quizá ya has ido tú por tu cuenta desde que vives en la otra dimensión.

Hola, Rodrigo. Estamos a una semana de las fiestas navideñas, un poco más centrados, que celebraremos todos juntos aquí por primera vez. La casa de los abuelos ya no reúne condiciones.

No dejes de visitarnos, hijo. Veinte años son muchísimos, aunque el tango diga otra cosa, y perdemos el sentido de la realidad. Por favor, cariño, no nos olvides. Y gracias por tus amigos.

Besos xxxxxxxxxxxx, infinitos besos y abrazos. Te quiere: Mamá.

11 de diciembre de 2023

Nuestros onces, Rodrigo.

A tres meses del vigésimo aniversario, el peso de tanto tiempo sin ti es un dolor añadido.

Pero tuvimos la suerte de la visita de V. Tu amigo. Para siempre.

No te olvidamos. No dejes de mirar por nosotros.