Seguimos

Paso a paso, continuamos el camino. poco más puedo me ocurre escribirte aquí, Rodrigo. Solo vamos a tener un par de hitos en estas próximas semanas. Uno en que hablaré de ti, otro en que saldremos de breves vacaciones.

Hace calor. Nos afecta cada vez más, porque envejecemos. Y a veces ni siquiera nos salva la cadencia tranquilizadora de lo cotidiano.

¿Y qué haces tú? ¿ Nos esperas en alguna parte, hijo? Se me hace ya demasiado largo el tiempo sin ti. Pero no dejo de anotarte líneas como estas. Ni de esperarte.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Cumpleaños de Papá

Buenos días, Rodrigo. Es un gusto escribirte de nuevo desde la buhardilla, con las ventanas abiertas. Es un gusto, ya te digo, poder disfrutar de un aire fresquito, tras la última ola de calor.

Todo sigue razonablemente bien. A veces sentimos que somos muy pocos. Nos pasa desde que te fuiste, pero no nos acostumbramos, aunque estemos camino ya de los veinte años sin ti. Dentro de unas horas veremos a tu hermano y celebraremos que Papá llegó a los 65.

Nada más. Que sigas cuidando de esta familia tuya que te añora muchísimo. Que te pases por aquí y nos sonrías. Y, sobre todo, que seas muy feliz.

Abrazos de oso: Mamá.

San Juan en casa

Hola, hijo. Es un gusto contarte que ya estamos de vuelta. Han sido unos días de desconexión muy agradables, pero nos hemos encontrado a G muy triste esperándonos.

La vida es así, las cosas suceden por sorpresa. Justo acababa yo de soñar contigo, eras un niño pequeño que nos decía «bienvenidos a casa», no imaginaba esta situación.

Por favor, no dejes de cuidarnos.

En las Canarias

Hola, cariño. No sé cuándo subirá esta entrada. O si se perderá, como otras previas. Por eso seré breve.

Papá y yo siempre te tenemos con nosotros. Y te añoramos. Gracias por enviarnos a un Rodrigo que nos acompaña en las excursiones.

Ojalá estuvieras aquí con nosotros. Millones de besos, hijo querido.

11 de junio 2023

Escribo en la aplicación sin saber cuándo subirán estas líneas. No tengo conexión. Miro el mar mientras tecleo en el móvil. Pronto llegaremos a puerto y supongo que este borrador se hará entrada en la bitácora.

Estamos Papá y yo en nuestro cuarto día de vacaciones.Hoy toca una visita a Roma. Promete ser larga, pero aún así, relámpago. Pienso en ti.

Siempre te echamos de menos. Y ahora, además, andamos más tristes. No dejes de venir a curar nuestras almas doloridas.

Vuela alto y espéranos, hijo. Millones de besos y risas. Te queremos.

Aquí seguimos

Buenos días grises y lluviosos, Rodrigo. Parece que se cumple el refrán «cuando marzo mayea, mayo marcea». Nos viene muy bien que llueva todas las tardes.

En las próximas semanas no sé si podré escribirte exactamente en sábado, así que me reportaré cuando las circunstancias me lo permitan. En todo caso, ya sabes 😉, Papá y yo no te olvidamos.

Poco más. Tú no dejes de cuidar nuestro camino, hijo, por favor. Millones de besos, libros, viajes, canciones y risas. Te queremos.

Último sábado de mayo

Cómo pasa el tiempo, cómo vuela, parece increíble. Querido hijo, otra vez te anoto unas líneas para no perderte el contacto. Aunque haga diecinueve años y dos meses que te fuiste.

La vida sigue sin ti. Nos vamos haciendo viejos. Todo es lo mismo y a la vez no es igual porque faltas tú. De vez en cuando algo diferente rompe la rutina: un viaje, una quedada, una reunión de amigos… El tiempo ha suavizado la pena, pero sigue doliendo que no estés aquí. Vas a faltarnos siempre.

Me cuesta mantener el ánimo. Porfa, Rodrigo, mándame fuerzas. Papá, G y yo no te olvidamos. Te queremos como antes, como siempre, hijo. ¡Te echamos tanto en falta!

Visítanos en sueños, mándanos señales, cartas, canciones o pájaros, lo que sea y se te ocurra, cariño. No te olvides de nosotros, ni de tu hermano, ni de tu casa. Aún nos quedan pendientes millones de abrazos de oso. Te queremos hasta el infinito. Allá donde estés, espéranos, hijo.

Todo nuestro amor: Papá y Mamá.

20 de mayo de 2023

Buenos días, Rodrigo. Hoy vuelve a ser una de esa fechas señaladitas. Si estuviese aquí, Lala cumpliría hoy noventa y dos. Larga edad, pero no imposible, pues su hermana hará noventa y cinco en junio y Ela alcanzó los noventa en enero. Parece que cada vez se vive más. Y me pregunto de nuevo por qué tú no.

Espero que estés bien y poder reencontrarte, hijo. Papá y yo seguimos avanzando juntos este camino vital, cuidándonos mutuamente, acompañando a tu hermano. Y nos faltas tú, cariño. Siempre.

No dejes de volar. Vamos a buscarte.

Millones de abrazos: Mamá.

13 mayo de 2023

Se acerca tu cumple, Rodrigo. Las fechas señaladas siguen doliendo. Y más estos días en que la ansiedad no termina de marcharse.

No quiero pensar en ello, no me gusta, pero ahí está el dato incontestable de tus veinte cumpleaños en ausencia.

Demasiado tiempo.

Hoy, como ayer, lucirá el sol, en esta primavera hermosa y seca. Te pensaré feliz en una enorme biblioteca, en un bosque, en una playa, en una galaxia azul y rosa. Y en tu cuarto, leyendo.

No te olvidamos, hijo. Espéranos.