Desde Barcelona

Hoy es domingo y te escribo a las 6, cuando todavía está oscuro y solo entra la luz de una farola entre las cortinas.

Ayer vinimos con la Aso a Barcelona, muy temprano, y no tuve tiempo de ponerte unas líneas.  Hoy, después de haber hablado de ti con todos, y después de haber dormido muy poco, te cuento estas cosas, Rodrigo.

Son demasiadísimas impresiones que no puedo procesar, que me hacen sentir extraña, ajena, como si viese todo desde fuera de mí misma.

Estoy en fase roma, de agotamiento mental y emocional. Pero como ya lo conozco, no me asusta.

Porque desde aquí, da igual mi estado, también te quiero, hijo.Con todo mi corazón.

11 de octubre

Sábado y 11, aquí me tienes, Rodrigo, escribiéndote.

Esta vez desde la emoción de haber dejado las cenizas de Ela y el tío en la montaña.

Fuimos con Papá tu hermano y yo. Los tres siempre juntos.

Están en un lugar discreto y hermoso, bajo un acebo pequeño. En la sierra que tanto les gustaban y tanto recorrieron.

Gracias por vuestra compañía, discreta, desde vuestro universo, pero verdadera. Y miles de abrazos de oso para todos.

Ya octubre

El tiempo se acelera aún más cuando hay tantas cosas que hacer, pero no nos olvidamos de pensarte, ni de escribirte unas pocas líneas semanales.

Seguimos necesitando tu ayuda, Rodrigo. Porfa, muchísima.

A cambio solo podemos enviarte besos, y abrazos de oso. También muchísimos, enormísimos, apretadísimos, eso sí. Y con enorme cariño.

No dejes de cuidarnos, hijo.

Nuestros sábados

Hola, hijo, buenos días otoñales por fin. Te escribo arropada con mi cobertor favorito, muy temprano, en el silencio de apenas las siete, con la mañana aún oscurecida.

Echo en falta la libertad de viajar de antes. Ahora estamos atados a mil acontecimientos y actividades. Pero aprenderemos a sobrellevarlos. Prometido.

Tú no dejes de mirar hacia aquí,  Rodrigo,  porfa. Sigue cuidándonos.

Necesitamos sabiduría, serenidad, constancia y fortaleza. Tu ayuda y tu cariño, siempre.

Te queremos. No te olvidamos. Mil besos azules y mil abrazos de oso: Papá, Mamá y G.

Otro sábado contigo

Hola, cariño. De nuevo te anoto unas frases.

No sé si te llegan, pero no desisto.

Ojalá las leas, desde dondequiera que estés, y nos mires, y nos cuides, y te salga una sonrisa  Rodrigo.

Aquí luchamos por ti.

Y te queremos.

La vida sigue

Sigue la vida, sí. Sin tu compañía, siempre, la muy puñetera.

Y nosotros. Como buenamente podemos. Sintiendo el hueco que dejaste. Que te obligaron a dejar.

Te siento demasiado lejos, Rodrigo. Y eso me da muchísima rabia. Se me desdibujan todas las imágenes, sensaciones y recuerdos.

Sin embargo, resisto. Me niego a rendirme. Te escribo y te espero, hijo.

Te quiero.

11 de septiembre

Y aquí seguimos,  Rodrigo.  Sin ti, pero siempre contigo en el corazón.

Te queremos.

No dejes de cuidarnos,  por favor,  hijo.

Otra semana más

Seguimos caminando,  ocupadísimos, a veces estresados. Y lo hacemos por ti.

Ojalá nos veas y ayudes, hijo querido.

Por ti y contigo, por favor.

Miles de abrazos de oso: Mamá.

Último sábado de agosto

Se nos acaba el verano, y aunque ahora no es tan perentorio como cuando trabajábamos, con nuestras obligaciones en la Aso volvemos a tener que regresar en septiembre. Hola, cariño.

Se me llenan los días de actividades y el tiempo se acelera. Nos vamos poniendo viejos y escasean las ganas de pelear más batallas. Solo lo hacemos por ti.

Porfa, Rodrigo, danos templanza y sabiduría para afrontarlo todo.

Lo sabes, pero me gusta repetírtelo: te queremos y nunca, jamás, nos olvidamos de ti. Por eso te enviamos millones de risas, muecas, libros, pelis y de abrazos de oso. Sigue ayudándonos, hijo.

Cumple de tu hermano

Hoy coincide que es sábado y que es el cumpleaños de tu hermano. Hemos quedado con él para comer juntos. Ojalá pudieras estar aquí tú también, Rodrigo.

Me llega una oleada de rabia porque es injusto que no estés.  Intento calmarme porque no sirve de nada. Y así es nuestra vida sin tu compañía.

Hace 21 años, 5 meses y 17 días que no te tenemos con nosotros. Pero te queremos, hijo. Como antes, cuando sí estabas.

Miles de abrazos de oso. Millones de cariños. No te olvidamos.