21 de febrero de 2026

Hola, cariño,  de nuevo te anoto unas pocas ideas, medio dormida. Es  lo primero que hago y pienso cada sábado: escribirte.

Vivimos semanas densas de trabajo por vuestra memoria. Juntos siempre Papá y yo. Y tu hermano.

Se acerca la fecha odiosa que nos recuerda el dolor de hace ya 22 años, y la larguísima sombra de la pérdida. Nunca estamos preparados. El tiempo parece que desdibuja los contornos de los recuerdos, pero las fechas señaladas vuelven a perfilar las ausencias y la pena, con una dureza inmisericorde.

Este año el viejo pruno apenas florecerá. Estamos cuidando sus últimas primaveras. Porque todo cambia. Y si hasta el jardín y sus árboles envejecen, como no vamos a ir en declive nosotros también. Ay, Rodrigo, hijo querido.

Pero seguimos. Continuamos. Resistimos. Siempre cuatro. Abrazos de oso y muchas risas: Mamá.

San Valentín 2026

Buenos días ventosos y fríos, Rodrigo. Hoy te escribo desde la oscuridad de otra madrugada sin sueño. Ojalá me leas,

El viento silba en las ventanas,  agita a los árboles recién podados, más desnudos que otros años, aparentemente más indefensos.

Papá y yo poblamos esta casa, que se nos hace enorme sin vosotros, pero a la vez está llena de vuestras vidas, experiencias y aventuras. Todavía brilla y suena todo lo que compartimos aquí.

Porque aquí,  en piña los cuatro,  resistimos. Siempre queriéndonos, siempre unidos.

Special son, sadly missed, we love you,

Abrazos, abrazos, abrazos: Mamá.

11 de febrero

A un mes del aniversario, agobiados por las obligaciones, te enviamos muchos, muchísimos besos y abrazos de oso.

Este año está siendo agotador.

Pero siempre te queremos.

Febrero loco

Llueve tantísimo, que media España está inundada. Por ciertas alteraciones en las corrientes del Polo, ha cambiado la posición de los anticiclones y recibimos las borrascas del Atlántico que antes no nos afectaban. La vida se ha vuelto extraña. Aún más. Y tú todavía ausente,  aún sin volver a casa.

En la vorágine de preparativos del 22 aniversario,  se dice pronto,  veintidós años ya, te pienso. Y te escribo,  y te llamo, y te añoro y te envío millones de toneladas de cariños.

Papá,  tu hermano y yo, siempre juntos,  te llevamos en el alma,  como parte indivisible, de continuo un «nosotros cuatro».

Por eso te compartimos besos, libros, pelis y series, canciones, bailes caseros y chistes malos, todo como antes, como si siguieses aquí.

Y te queremos.

Sábado otra vez

Hola, cariño, hoy te anoto esas líneas desde la buhardilla que hace tanto compartimos, y que ahora anda siempre ausente de ti.

Llevamos unos días de terribles aguaceros, sin embargo esta mañanita ha amanecido con sol. Me parece un lujo ver el jardín tan brillante, aunque sea invierno, y que la la yedra luzca como nueva. Contemplo los árboles, que siguen sin hojas, y comprendo de pronto que la vida sigue, en ciclos, continuos, inmisericordes. Y que nosotros solo somos unas pobres briznas que existimos un instante fugaz.

Y me duele mucho, me destroza el alma, que el tuyo fuese tan brevísimo, Rodrigo.

Pero quiero repetirte que no nos rendimos. Que no nos dejamos dominar por la tristeza. Que seguimos contigo en la lucha diaria. Viejitos y cansados, pero adelante.

Millones de abrazos de oso, en piña, contigo, somos siempre cuatro: Papá, Mamá y G.

24 de enero de 2026

Hoy amenaza nieve, aunque de momento  al menos, no ha llegado. Buenos días, hijo.

Todo sigue razonablemente bien. Aunque el miedo y la ansiedad regresan por oleadas, tras una charla testimonio y un incidente leve de tráfico.

Nunca nos curamos del todo. El estrés postraumático nos acompaña.

Pero continuamos en la lucha, Rodrigo. Con tu nombre en los labios.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Mediados de enero

Hola, Rodrigo,  buenos días. Te escribo tempranito, mientras escucho el ruido manso de la lluvia. Aún está oscuro y la noche me llena siempre de emociones tristes.

Sigue ayudándonos, por favor, hijo. A veces nuestro esfuerzo parece inútil. Otras, los resultados son descorazonadores. Pero aquí seguimos. Luchando. Por ti.

Te queremos. Por eso y por tu dulce memoria no nos rendimos. Gracias por la ayuda, la intuición y el coraje. Contigo siempre. Hagamos todo juntos,  Rodrigo, cariño. Por favor.

Te llegarán millones de abrazos de oso, sí, de los pesados de tus padres. Porque tu familia te quiere infinitamente.Y millones de fotos, canciones, juegos, libros y risas de tu hermano.

Ojalá los recibas. Todos y cada uno. Junto con  los montones de cariños que se nos quedaron pendientes.

No te olvidamos. Siempre cuatro contigo, te queremos: Papá, Mamá y G.

11 de enero y vuelta a la tarea

Hola, cariño, buenos días. Ya estamos en casa, solo hemos salido tres noches, ¿tú qué tal?

Hemos pasado frío, pero también hemos conversado mucho, y comido cosas ricas, y nos hemos reído, y hemos disfrutado de estar juntos.

Ojalá estuvieras tú, y tu posible familia. Nosotros tres intentamos crear buenos recuerdos, porque sabemos, muy malamente, desde que se te llevaron, que todo se puede perder en un instante.

Por favor, Rodrigo, sigue ayudándonos. Por favor, hijo querido.

Nosotros prometemos seguir viviendo con serenidad y buena intención, con paciencia, haciendo las cosas con cariño; como tú siempre nos has visto y querido. Así intentamos continuar, aunque ahora contigo en el corazón.

Miles de abrazos de oso y fotos de Pisa, montones de pizze, spresso lungo, cioccholata calda, dolci, y «vorrei il conto, per favore» Esperamos tu ayuda subito. Te añoramos sempre. Jajajaja. Ay, Rodrigo, ríete tú también.

Más millones de besos y abrazos, te queremos: Papá, Mamá y G.

3 de enero de 2026

Estrenamos año y seguimos echándote de menos en este 2026. Las previsiones climáticas anuncian un poco de nieve, justo cuando tenemos un viaje relámpago juntos. Tú no dejes de venir y de cuidarnos, porfa,  Rodrigo. Luego volveremos a las responsabilidades, muy pronto, enseguida, prometido. Pero en ese levísimo impás, vente con nosotros.

Y mientras tanto,  dales abrazos a todos los que andan ahí contigo.

Millones de cariños de año nuevo, siempre juntitos los cuatro,  no te olvidamos: Mamá, Papá y G.

Nochebuena y Navidad 2025

Hemos sido cinco en Nochebuena y seis en Navidad.  Tu silla vacía duele porque no estás y porque ya no es cotidiana tu presencia-ausente. Ojalá fueras el niño de la imagen, tan parecido al tú de tu infancia,  Rodrigo. Ojalá hubiese en esta casa un  pequeño como ese, tan parecido a ti, que la llenase de risas,  que nos llamara abuelos.

No estás,  hijo, pero sigues a tu manera, con tu ayuda y cariño,  echándonos una mano.  Y con eso nos tenemos que conformar.

Dondequiera que te encuentres,  felices fiestas,  cariño. Te enviamos millones de abrazos de los infinitamente largos, de los de oso.