20 de diciembre de 2025

Cuando apunto fechas, me asombra siempre cuánto tiempo ha pasado sin ti, hijo querido. Es que veintiún años, nueve meses y nueve días desde que se te llevaron es muchísimo, Rodrigo. 

Se me hace extraño, casi ajeno. Todo se vuelve neblinoso, como sueño. Y hasta parece que la vida contigo no existió y tú no fuiste. Y esa inconsistencia también duele.

En este finde previo a la Navidad,  te echamos en falta, cariño. Ya solo somos tres. Pero tú siempre eres el número cuatro. Contigo en el corazón seguimos. Aunque duela.

No dejes de cuidarnos, porfa, hijo,  solos sin ti no somos nada. No dejes de venir a vernos.

Nosotros te enviamos toneladas de amor: de abrazos y besos,  de risas, villancicos y libros.

Porque te queremos. Y nada ni nadie va a  impedir que sigamos queriéndote con todas nuestras fuerzas.

Te queremos.

Te queremos.

La Fiesta de Navidad

Hoy tenemos la celebración con niños de la Aso. A veces conseguimos que sea mágica. Ojalá también este 2025.

Y en eso seguimos ocupados, Rodrigo. Será la última actividad multitudinaria, luego ya un par de reuniones y cuadrar el fin de año; que no es poco, pero no implica movilizar tanta gente.

Cantaremos cumpleaños feliz por todos los que no estáis, hijo. No dejes de venir a vernos. Os llamaremos con muchas voces inocentes, ¿nos verás?

Porfa, mándanos resistencia, sabiduría y esperanza. Nosotros, de vuelta hacia ti, te enviamos todo nuestro amor.

Millones de besos: Papa, Mamá y G.

El puente de 6 y el 8

Por fin tenemos unos días de descanso,  aunque nunca de escribirte, Rodrigo. Este fin de semana largo queremos desconectar de tanto ajetreo.

Hoy veremos a tus amigos, E y N, con su pequeño H. Ojalá estuvieses tú.

Nos cuesta encontrar motivos para la esperanza, pero resistimos. Ojalá con menos agobios.

Mándanos fuerza, sabiduría y serenidad, hijo. Nosotros te enviamos cariños por toneladas.

Y millones de abrazos de oso.

Finales de noviembre

Estamos cansados estos días, Rodrigo. Pero ya pronto serán las vacaciones y eso nos da ánimos para resistir.

Lo difícil vendrá con las fiestas navideñas, porque es cuando más se notan las sillas vacías. Sobre todas, la tuya.

Y no sé si contarte cómo están el jardín y tus árboles. O cómo estamos nosotros. Pocos, cada vez menos, y tristes.

Pasan los años, nos inundamos de canas, arrugas y achaques. Al menos no eres testigo de nuestro declive, me digo, como para consolarme de tu ausencia. Luego me entristece lo solo que está tu hermano para afrontarla.

No nos olvides, hijo. Nosotros no te olvidamos.

Millones de besos: Mamá.

Aquí seguimos

En esta gélida mañana, te anoto estas líneas simples, hijo querido. 

Todo sigue razonablemente bien, aunque trabajoso. La cercanía de la Navidad y una charla están removiendo nuestra añoranza y nuestra pena. Vuelven las imágenes intrusivas, los recuerdos difíciles, rebrota la ansiedad. Pero  resistimos, contigo siempre en el corazón,

Porfa, no dejes de ayudarnos, Rodrigo.

Millones de abrazos de oso, te queremos.

Mediados de noviembre

Este finde rompe la monotonía de tanto trabajo con una celebración familiar. Tú sigues lejos. Tú no traes a tu pareja, ni a tus hijos. Nos hacemos mayores y  sigues desaparecido, lejano y juvenil.

Por favor,  cariño,  cuídanos. Esto desgasta. Por favor,  Rodrigo,  que siga siendo motivo de unión entre nosotros tres, como hasta ahora.

Se intuye la Navidad acercándose y no tenemos ni tiempo ni energía para pensar en ella. Ojalá pudiésemos contar contigo y tu presencia fuese sólida y total. Pero no. Seguimos con ese hueco doloroso.

Te queremos. Ojalá estuvieras. Te queremos. Gracias por mandarnos estrellitas de esperanza. Te queremos,

11 del 11 a las 11:30

Hoy tenemos una inauguración con esos números tan simbólicos.

Una Exposición Didáctica sobre lo que sucedió el 11 marzo de 2004. Os pasó.  Te pasó a ti, hijo.

Todo lo hacemos por ti. Porfa, cuida nuestros pasos.

Te queremos.

8 de noviembre

Hay poca cosa nueva que contarte, en las tinieblas del sueño,  esta mañana otoñal. Llueve. El silencio de la casa es enorme desde que no la llenáis tu hermano y tú,

Me rondan la pena y la melancolía del ineluctable ritmo del tiempo. Tic, tac, tic, tac… pesan los años, la fatiga y las malas intenciones de algunos. La ansiedad no se marcha,

Atrapados en obligaciones que no queríamos, seguimos por ti. Por favor,  Rodrigo, continúa ayudándonos. Se nota tu dulce aliento cuando todo parece ir en contra, mil gracias.

Te queremos. Abrazos enormes: Papá,  Mamá y Gonzalo.

1 de noviembre

Hoy, que es sábado y fecha simbólica a la vez, te añoramos muy especialmente,  Rodrigo.  Desde la noche de Halloween, con niños llamando a la puerta,  hasta esta mañana del día de los difuntos, plagada de flores y visitas rituales a los cementerios, todo vuelve a hablar de ti.

Son las seis. La casa está oscura y calmada. Han pasado veintiún años,  pero tu risa y tus pasos todavía resuenan por las escaleras. Y lloramos por haberte perdido.  Por la familia que no pudiste crear y los hijos tuyos que nunca llegaremos a conocer.

Este 2025 de nuevo te lloro, hijo. Brotan lágrimas que ya creía suficientemente restañadas.

Este año, como todos,  como siempre,  te recordamos en la intimidad. Tenemos otras fechas para llevarte flores. Este año, sin embargo,  se os ha unido Ela. Y esperamos que te haya dado,  que te siga entregando,  todos los besos y abrazos que te tenía pendientes,  cariño.

Yo también te los mando.  Y papá.  Y Gonzalo.

Porque te seguimos queriendo como si siguieras aquí. Porque,  de hecho,  con nosotros sigues, Rodrigo.

Tempus fugit

Se pasan las semanas como una exhalación. Y se llevan con ellas la serenidad de mi pobre espíritu atormentado. 

Hola, Rodrigo,  buenos días. 

Lo terrible es que ha regresado la ansiedad excesiva, tanto que tuve que volver al médico. Pero parece que voy encaminándola. Además, hemos recibido variados empujoncitos de ánimo, algunos con tu marca emocionante, que nos incitan a no desistir.

Aquí nos tienes,  hijo. Te necesitamos. Porfa, cariño.  Mándanos más ayuda.

Nosotros,  a cambio,  te enviamos toneladas de abrazos y besos.  Y millones de agradecimientos.