21 de septiembre de 2024

Siguen pasando el tiempo y mil cosas discretas (agradecemos que la vida no se ponga intensa). Tengo poco nuevo que contar. Y es una alegría que sea así.

Te pensamos hijo. Hablamos de ti. Te seguimos echando de menos infinitamente.

Ojalá leas mis pobres frases, Rodrigo. Ojalá me visites en sueños.

Llueve  El jardín se ha llenado de hojas. Tecleo en la madrugada mientras se me inundan los ojos. Veinte años y seis meses después de tu marcha, sigo llorando cuando menos me lo pienso.

Nunca olvides que te queremos, hijo. Millones de abrazos de oso: Papá y Mamá.

Mediados de septiembre

Hola, cariño. El tiempo vuela. No tenemos obligaciones, pero siempre andamos haciendo algo y se pasan los días sin sentir.

Poco tengo que contarte. Que estoy algo mejor de mis achaques, que comemos con tu hermano para celebrar juntos ese cumple suyo que nos pilló lejos, poco más. La vida continúa sin ti. Inalterable.

Como seguirá sin nosotros, de hecho ya lo hace, pues nos hemos convertido los dos, Papá y yo, en pensionistas y parece, solo parece y da miedo, que estamos orillados a un lado del camino.

Está rara la vida. Será que nunca me acostumbro. Lo cierto es que nada ha vuelto a su ritmo desde que se te llevaron.

Millones de besos y abrazos, Rodrigo. Siempre contigo.

11de septiembre

Seis meses desde nuestro 11, aniversario de los atentados de 2001 y del Chile de Allende, fechas especiales,  recuerdo y memoria, todo eso es el 11 de septiembre.

Y nosotros siempre contigo, cariño. 

Te queremos.

7 de septiembre de 2024

Hoy, el aniversario, hace ya tanto de la despedida del tío Carlos que se me confunden las imágenes y los recuerdos. Era 1995. Tú también sufriste su marcha, tú también le echaste de menos. Te impresionó encontrarte con su tumba un día, inopinadamente. Quién iba a pensar que el siguiente nombre en la lápida sería el tuyo, Rodrigo.

Aquí te seguimos añorando, hijo.

Nos vamos poniendo viejos. La vida sigue sin ti, impertérrita. Muchas cosas empiezan a sernos ajenas. Pero tú nunca, cariño.

Espéranos en el mundo intermedio de los sueños, hijo. No te olvidamos. Siempre, siempre, vamos a buscarte.

Hoy despedimos agosto

Hola, hijo, buenos días de un nuevo sábado. Hoy te escribo desde la tablet, un poco menos agobiados por dolencias y temperaturas bochornosas.

Se acaba el verano pero todavía no las vacaciones. Te seguiremos contando pequeñas aventuras, espero.

A pesar de la enorme distancia de espacio-tiempo que nos separa, te llamamos y tenemos siempre con nosotros,  Rodrigo. No nos olvides, porfa, cariño.

Millones de abrazos de oso, de libros, juegos, canciones y bailes. Te queremos.

Buenos días

Con el cumpleaños de tu hermano vivimos ya las últimas semanas de agosto. Esperamos que todo bien, Rodrigo.

Te escribo poco, apenas puedo teclear en el móvil, pero sabes bien que no te olvidamos.

Porfa, cuídanos, que estamos muy solos sin ti. Pero que eso no te impida volar muy alto, ¿vale?

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Agosto

Seguimos aquí,  entre olas de calor y dolencias variadas,  ¿me lees, Rodrigo? Ojalá nos veas, ojalá me oigas. Te echo muchísimo de menos, hijo.

Pasan los días y sus afanes, el bochorno todavía no cesa, la gente está de vacaciones y nosotros, en casa, jugamos a la contra, para huir de las multitudes y de la temporada alta.

Y poco más puedo contarte, cariño. Cierta mejoría y nada más que sea medianamente significativo.

Porfa, échanos un vistacito de ayudas múltiples.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

11de agosto de 2024

Veinte años y cinco meses sin ti. Espero que lo que falta para volver a abrazarte sea menos largo.

No te olvido. Espérame tú también,  hijo.

Agosto tórrido

Hola, cariño, buenos días, feliz sábado.

Aquí todo idéntico: calor, recuperación lenta, añoranzas de tu compañía, desilusiones varias, y mucho estar en casa.

Son las seis y todavía no amanece. Leo los periódicos digitales en la tablet y te escribo estas líneas. Porque no te olvidamos,  Rodrigo.

Ojalá  pudiera verte. ¿Puedes acercarte en un sueño? Eso nos decimos cada noche Papá y yo.

Vuela alto,  hijo.

Millones de abrazos de oso: Mamá.

Tu libro de nuevo

Hola, Rodrigo, buenos días de verano y vacaciones.

Hoy puedo contarte que estoy algo mejor de mis males artrósicos, aunque la recuperación va muy lenta. Y que hemos quedado con tu hermano nuevamente. Y que ya está disponible la segunda edición de tu libro.

Ha quedado muy a mi gusto, ahora que puedo decidir yo sola. Con una portada que hizo llorar a tus amigos, porque dicen que les recuerda mucho a ti. Y una maquetación delicada.

Ojalá no hubiera tenido que escribirlo, cariño. Ojalá estuvieras aquí.

La vida sigue sin tu compañía y cada vez nos sentimos más solos. Nuestra familia de tres se queda muy pequeña. Así que tú no nos dejes del todo, porfa, hijo. Vela nuestros pasos. Ayúdanos.

Millones de cariños y canciones. Te quiere con toda su alma: Mamá.