De nuevo es once y te escribo, cariño. Estamos lejos de casa, pero no te olvidamos.
Se oye a lo lejos la llamada del mohecín. Son las cinco y media, dos más de nuestra hora habitual. Tecleo en el móvil. Luego intentaré dormir un poco más.
Ojalá estuvieras aquí con nosotros, disfrutando de la magia de Petra. Cuánto te habría gustado Jerash…
Siento que a tu modo nos acompañas y te lo agradezco. Tenemos la habitación 311. Tus números, en un 11-11, los de la caseta de la Feria del Libro de Madrid cuando presentamos Dinos dónde. Te lo agradezco, Rodrigo.
Abrazos de oso, hijo querido. Abrazos, abrazos, abrazos…
Es muy temprano y ya hace frío. Tecleo en la tablet para no perder el contacto, aunque tengo pocas novedades. Solo para decirte que te quiero, que no te olvidamos, que nos esperes, cariño.
Te mando millones de abrazos de oso, series, canciones y libros. Con todo mi amor: Mamá.
No me gusta el día de los difuntos, bien lo sabes. No necesito una fecha para pensaros, pensarte, pues os tengo siempre cerca. A ti en especial, Rodrigo.
Por esa razón te escribo ahora, en nuestra charla de los sábados, y no lo haré el martes próximo.
Aquí estamos razonablemente bien. Hasta que llegue el susto siguiente, que esperamos sea leve y dentro de mucho tiempo.
Ojalá pudiera saber cómo sigues tú. A veces nos envías cascadas de acontecimientos que queremos creer señales tuyas y que nos devuelven un poco de esperanza. Otras, nos asolan la duda y la melancolía.
Tú vuela alto, cariño. Y haznos oír los cascabeles de tu risa cuando puedas.
Ha pasado otra semana , buenos días, Rodrigo. Todo sigue normal, no necesitamos giros de guion vitales, así que poquita cosa nueva puedo comentarte en estas pocas frases de hoy.
G ya camina sin muletas, aunque cojea todavía. Papá trabaja duro y yo entretengo las horas con amenidad, contenta de disfrutar de esta suerte de tiempo libre que estoy viviendo ahora.
La lluvia nos acompaña, por fin, tras un veranillo de San Miguel muy prolongado, y los colores del otoño, y su dulzura. Te pienso mientras contemplo el jardín y deseo con todas mis fuerzas que me estés escuchando y que podamos reunirnos de nuevo al final de esta existencia.
La duda duele, prefiero la esperanza. Cuídate, cariño. Que nos volvamos a abrazar. Millones de besos, Mamá.
Menos mal que me ha avisado el móvil, porque estaba convencida de que hoy era viernes. Gracias al recordatorio de WordPress, que acaba de saltar, te escribo estas pocas frases desde la tableta.
Pero ese despiste no significa que no te piense. Ya lo sabes.
Hoy cumple años GG y pasaremos un rato con ella y su linda familia, en esa casa a la que me llevaste tú, hace ya demasiado tiempo. Cómo no recordarlo…
Te quiero, hijo. Con todo mi corazón. No te olvido.
Hoy es otro de nuestros onces, hijo. Por eso, escribirte es lo primero que hago esta mañana.
Porque no te olvido, porque te quiero siempre a mi lado, como en las viejas fotos. Eso es algo de lo que no me percaté hasta que se te llevaron, ay cariño. Cuando ya no estabas y las busqué para recordarte, me di cuenta. Estabas siempre junto a mí.
Gracias por ese amor tan leal, Rodrigo.
Te echo de menos. Toda mi vida está marcada por tu ausencia. Espero volver a darte los mil abrazos que no pude. Mientras tanto, vuela y sé feliz. Pero no dejes de decirnos dónde estás y ni de esperarnos.
Millones de besos de todos nosotros: Papá, Mamá, G y B, tus amigos y mucha gente de bien que te lleva en el corazón.
El otoño está siendo seco y dulce, con muy buenas temperaturas. Las hojas de los árboles empiezan a amarillear, la viña enrojece, y el lyquidambar fluctúa entre ambas tonalidades. Tu árbol favorito y las vistas del jardín desde tu ventana nos hablan de ti, aunque no estés.
Hoy tengo una presentación de NINA. Vendran G y B. Y no sé cuántos amigos, supongo que poca gente ya, pero la hago. Por fin sin mascarillas.Si estuvieses aquí, si vinieras, ¿cómo sería? Te echo en falta siempre.
Tendré nueva publicación dentro de un año y ya casi termino otra novela más, la vida fluye suave y me asustan los zarpazos que puede darnos de pronto, en cualquier momento inesperado. Estrés postraumático de manual al que no me acostumbro.
Pero así es esta existencia. Así vivimos, sin ti, hijo.
Te mando millones de besos, abrazos, libros, risas, música, pelis juegos y presentaciones literarias.Te quiere hasta el infinito: Mamá.
Me duele comprobar que ya no espero oir tu voz por la casa, que la realidad de tu ausencia se ha apoderado de esos momentos que volvían a veces y me hacían sentirte más cerca. Pero no me rindo. Te llamo, te pienso y te quiero como siempre, incluso más. Con mi amor no va a poder el tiempo. Lucharé por ti hasta que mi memoria se borre o se me lleve la Parca.
No me olvides tampoco tú, Rodrigo. No pasees los prados celestiales que borran los recuerdos, sigue siendo uno de nuestra pequeña familia de cuatro, hijo, por favor.
Volveremos a vernos. Y a abrazarnos con mil abrazos de oso. Te quiere: Mamá.
Aquí estoy de nuevo, Rodrigo, en la buhardilla, escribiéndote, como todas las semanas. ¿Qué tal estás? Nosotros seguimos bien, con la segunda operación de menisco de tu hermano en buena evolución y mucho menos estrés al respecto que con la primera.
Todo lo demás, en principio, va adelante sin mayores complicaciones. Pocas cosa nuevas te puedo contar, y que siga así, no me quejo de monotonía, disfruto de lo cotidiano, aunque sea sencillo.
A veces te imagino aquí. Solo un ratito. No me hago la película de tenerte de verdad, conviviendo con nosotros, con tu propia familia, trabajo y vida, no, ojalá. Simplemente te imagino a mi lado por unos segundos, y me parece que entonces me acompañas esos instantes. Y tu recuerdo se tiñe de unos momentitos de posibilidad.
¿Qué otra cosa puedo hacer, si te añoro tanto, que no sea pensarte? Espero que no te parezca mal, hijo.
Eso es todo por hoy, cielo. Tú vuela alto y espéranos, que terminaremos por encontrarte. Miles de abrazos de oso, te quieren mucho: Papá y Mamá.
Nuestro hijo fue una de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. Estaba en el andén 2 de la Estación de Atocha, esperando el primer tren que le llevara a la Universidad, pero la maldad y la locura se cruzaron en su camino y nunca llegó. En esta bitácora le cuento las cosas que vivimos sin él, sabiendo que a su modo las escucha y las contesta.
Nos dejaste esta frase: "La dicha de vivir consiste en tener siempre alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar".
Papá, tu hermano y yo te queremos, Rodrigo. No vamos nunca a renunciar a tu amor, a tu recuerdo ni a seguir siendo cuatro.
No es un adiós para siempre. Vela nuestros pasos y espéranos en ese mundo desconocido que ahora te acoge, porque volveremos a estar juntos.
Atenea pensativa, tu estela
Aquel que roba nuestros hijos, roba también el sabor de los frutos del jardín de la tierra, roba la esperanza de las estrellas y la calma de las horas. Y hace del cielo un mármol frío donde yacen nuestras súplicas…
Los que se van
Los que se van demasiado pronto dejan en los que los conocieron una pizquita de desasosiego. Es una semilla de amor y de bondad, por todas las cosas buenas que no les dio tiempo a hacer en este mundo. Las hacen germinar en los seres queridos, en los amigos, a menudo incluso en simples conocidos, para que la tierra no se pierda esa bondad suya.
Nos hacen a todos más responsables de la vida, de lo que realmente es importante, de lo que querríamos dejar tras nosotros cuando nos vayamos. Nos llenan de luz, cariño, compasión, nos cambian nuestro sistema de valores; nos hacen más conscientes de que nada permanece.
Este es el regalo de Rodrigo y de los que se fueron en los horribles atentados del 11 de marzo, a pesar del mal que se hizo a su alrededor; el regalo de los que se van a los que nos quedamos, para que sigamos esperando el reencuentro.
Enciende una vela
En diferentes tradiciones la acción de encender una vela es sagrada. Expresa más de lo que se puede con palabras. Tiene que ver con el agradecimiento. Desde tiempo inmemorial, los seres humanos han encendido velas en lugares sagrados. ¿Por qué no considerar el ciberespacio como un lugar sagrado? Clicando sobre la foto, podrás encender una vela virtual.
Archivos
Gestionar el consentimiento de las cookies
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.